El color dorado es tendencia y cada vez son más las personas que lo eligen para decorar su hogar. Quizás parezca un color difícil o demasiado llamativo para utilizarlo en la decoración de nuestros espacios pero en realidad, el dorado es un color con muchas posibilidades, siempre y cuando sepamos cómo combinarlo.

 

En las paredes

El color dorado es una buena opción para decorar las paredes de alguna de nuestras estancias. Puede parecer muy llamativo pero lo cierto es que, si sabemos elegirlo bien podemos conseguir un efecto muy elegante y refinado. Podemos optar por poner un papel pintado color oro en alguna de nuestras paredes o en alguna parte concreta de las mismas, siempre siguiendo una armonía con el resto de colores de la habitación.

 

En la cocina

Decorar nuestra cocina con color dorado servirá para crear un ambiente muy elegante y refinado a la vez que moderno consiguiendo a su vez una cocina funcional. Es habitual ver el color dorado en las puertas de los armarios de la cocina, en los tiradores, en los cajones, en las lámparas e incluso, en ocasiones en alguna parte de la encimera.

 

En el baño

Utilizar el color dorado en nuestro cuarto de baño es tendencia. Aunque no se usa como se hacía antaño sino que se utiliza de forma más decorativa, no tan recargado y combinándolo con diferentes colores más neutros. Tenemos que tener claro que si optamos por el dorado en el baño debemos tener en cuenta unas pautas para evitar una excesiva ostentosidad. No es conveniente cubrir todas las paredes del baño de color dorado, así que podemos utilizarlo en alguno de los muros o en determinados azulejos. Aunque si no queremos usar este color en las paredes, podemos optar por algunos objetos dorados dentro del baño como por ejemplo, la grifería, las lámparas o los tiradores.

 

Como ya sabemos, el color dorado es sinónimo de lujo y si no lo usamos adecuadamente en la decoración de nuestro hogar, obtendremos un espacio ostentoso y recargado. Para conseguir una armonía entre todos los elementos decorativos podemos combinar el color dorado con el blanco, gris o beige, es decir, colores neutros. Aunque si disponemos de una habitación amplia podemos arriesgarnos y combinar el dorado con colores más fuertes como por ejemplo, el violeta, el mostaza o el azul; de esta forma conseguiremos un maravilloso contraste cromático con estilo y personalidad.